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Lanzallamas

El Lanzallamas

Un lanzallamas es un sistema mecánico diseñado para proyectar una corriente de fuego prolongada y controlable. La palabra se forma con la unión de lanzar y llamas.

Algunos lanzallamas lanzan un chorro de líquido inflamable; otros generan una corriente de gas. Son utilizados militarmente, pero también para fuegos controlados, como en agricultura. La mayoría de los lanzallamas militares usan líquidos, mientras que los comerciales tienden a emplear gas natural o propano a altas presiones, lo que se considera más seguro.

Lanzallamas de uso militarEditar

Aunque el fuego ha sido utilizado como un arma desde la antigüedad de mútiples maneras, la primera arma que se conoce parecida al lanzallamas es el llamado fuego griego. Utilizado ampliamente por la flota del imperio bizantino, se tratava de un líquido inflamable lanzado desde una especie de cañón de bronce.

Los modernos lanzallamas tienen su origen en la guerra de trincheras desarrollada durante la Primera Guerra Mundial. Tuvieron su consagración como moderna arma de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, en la que el ejercito aleman ya los montaba en carros de combate en los tanques Panzer II Flamm y Flammpanzer III. También británicos y canadienses desplegaron desde 1944 unidades blindadas lanzallamas en combinación con unidades de infantería. Las primeras versiones de estos primitivos tanques lanzallamas fueron el Badger (Tejón) (un tanque prototipo utilizado en Normandía- y el Oke, utilizado en Dieppe. El más popular de todos ellos fue el Cocodrilo Churchill.

Desde entonces este tipo de armas pueden ser montadas en un vehículo, o utilizadas manualmente por unidades de infantería.

El lanzallamas consiste básicamente en dos elementos: Una mochila o depósito y una salida. El depósito está compuesto generalmente de dos o tres cilindros: Uno mantiene el elemento propelente -generalmente un gas inerte como el nitrógeno- a presión; y los otros dos contienen un líquido inflamable, como el petróleo. Estos sistemas de tres cilindros suelen conformarse de manera equilibrada para facilitar su transporte. Este sencillo mecanismo es suficiente para proyectar el material inflamable a cierta distancia, desplazándolo en combinación con el gas a presión. La "pistola" contiene un pequeño depósito y un reducido sistema de ignición: Al apretar el gatillo se abre una válvula, que permite el paso del líquido del depósito hasta el mecanismo de ignición. Este puede variar según el tipo de lanzallamas: en ocasiones es una simple espiral de metal incandescente; y otros modelos presentan una pequeña llama alimentada por el gas a presión.

El lanzallamas es un arma temible, con un fuerte impacto psicológico sobre soldados poco veteranos, aterrados por la posibilidad de ser quemados vivos. Tanto es así que el arma se ha visto sujeta a cierta discusión sobre su legalidad. En la práctica, es un arma especialmente utilizada contra posiciones defensivas como búnkers y emplazamientos atrincherados. El uso de combustibles líquidos permite al arma "rebotar" sobre las paredes, amplificando el daño directo que podría causar. Aunque generalmente se piensa que es un arma de corto alcance, los lanzallamas contemporáneos pueden ser eficaces a una distancia de 50 a 80 metros. La posibilidad de diseminar el líquido inflamable y quemarlo después hace posible crear varios "frentes" de fuego simultáneo en la posición atacada.

Los lanzallamas son un arma delicada para su operador. La primera desventaja importante es su propio peso, que reduce significativamente la movilidad de su portador. Por otra parte son armas de cierta envergadura, y debido a la mencionada escasa movilidad de su usuario y la posibilidad de causar una explosión, no es raro que una unidad de lanzallamas sea el objetivo favorito del fuego enemigo. Se ha documentado que los soldados equipados con un lanzallamas no solían ser tomados prisioneros: Cuando su hipotético objetivo lograba capturar una de estas unidades solían ejecutarlo de modo sumarísimo en represalia.

Por otra parte, pese a la eficacia del arma, su alcance sigue siendo más reducido que el de cualquier otra arma presente en un campo de batalla, por lo que el operador de lanzallamas típicamente debe aproximarse hasta poca distancia del objetivo antes de poder utilizarla, arriesgándose eventualmente a ser abatido o de perecer en una explosión del depósito inflamable antes de alcanzar una posición apropiada:La posibilidad de que se produzca esta explosión ha sido notablemente exagerada por las producciones cinematográficas del género bélico. Debería tenerse en cuenta que los operadores de lanzallamas no se enfrentan a la posibilidad de una muerte terrible ante cualquier chispa accidental, ni siquiera cuando el depósito es alcanzado por una bala como suele aparecer en las modernas películas de guerra. El contenedor de gas -también llamado "presurizador"- contiene un gas no inflamable a alta presión. Si este tanque se abriese, sólo impulsaría al portador hacia delante, del mismo modo en que una lata de gas a presión se desplaza hacia delante cuando es perforada. Por otra parte, la mezcla inflamable contenida en los depósitos de combustible no se inflama fácilmente sin la adición de magnesio, con el que sólo se combina en la salida del arma. Si se disparase una bala contra un contenedor metálico conteniendo diesel o napalm, sólo causaría una fuga a través del agujero, a no ser que la munición empleada fuese de tipo incendiario, lo que causaría la ignición del material contenido. Esto también se aplica al contenedor de combustible del lanzallamasEstas limitaciones de alcance también son aplicables a las unidades motorizadas de lanzallamas, que se encuentran en cierta inferioridad al enfrentarse con una unidad blindada armada de un modo convencional. Sin embargo, se estima que, por su naturaleza y uso en combate, el arma lanzallamas ve su rendimiento maximizado cuando se monta en este tipo de unidades. La Commonwealth y los EEUU son los principales usuarios de este tipo de armas.