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Lanzagranadas normal

Un Lanzagranadas

thumb|300px|right|Disparo con el C-90El lanzagranadas es un arma que apareció en la Segunda Guerra Mundial para aumentar la potencia de fuego del soldado, que en aquella época era impotente ante la masiva utilización de medios acorazados y mecanizados. Entonces aparecieron diversos modelos de lanzagranadas en forma independiente.

El modelo mas utilizadoEditar

Pero el modelo más extendido de lanzagranadas es el RPG-7, que entró en servicio en 1961 en la Unión Soviética, y también es el más copiado hasta hoy. Está presente en todos los conflictos desde los años 60. El submodelo RPG-7V es el lanzagranadas estándar de la infantería rusa y de los combatientes de otros países.

El RPG-7 se basa en un tubo de 4 cm de grosor soldado a una sección más gruesa que termina en un estrangulamiento y una tobera para provocar el efecto Venturi y anular el retroceso del arma al disparar el proyectil. El arma lleva la típica empuñadura tipo pistola y un apoyo para el hombro, aparte de una mira óptica que permite disparar a objetos inmóviles hasta 500 metros de distancia y a blancos en movimiento hasta 300 metros. Algunas variantes incorporan un bípode metálico para mejorar la puntería al estar sentado o tendido en el suelo.

El proyectil utiliza un cartucho propelente para lanzarlo a 15 metros de distancia del soldado que dispara el arma, momento en el que se enciende un cohete de combustible sólido. Esto se hace para asegurarse de que el soldado no va a recibir una llamarada del cohete en la cara. El proyectil no tiene aletas estabilizadoras, en su lugar emplea una serie de orificios laterales de escape de gases que lo estabilizan durante el vuelo. Dispone de varios tipos de proyectiles, el tradicional proyectil HEAT que permite perforar 60 mm de acero, un proyectil que incorpora dos cabezas HEAT en tándem para atacar vehículos protegidos con armadura reactiva sobre su armadura tradicional y dos modelos de alto explosivo anti-búnker y antipersonal.

Impacto en la guerraEditar

El uso del lanzagranadas ha revolucionado las tácticas de combate de fuerzas irregulares armadas al estilo de la infantería ligera, que básicamente sólo pueden emplear en combate aquello que son capaces de transportar sobre sus espaldas. La experiencia de los afganos contra los soviéticos es el ejemplo más estudiado e imitado a posteriori tanto por ejércitos como por irregulares en todo el mundo. Naturalmente hay que contar primero con un terreno favorable que obstaculice al enemigo, en una llanura desértica totalmente plana estas tácticas son suicidas.